Debajo del limero.

Hace una tarde nublada de inicios de verano. Desde el fondo del barranco asciende la bruma con parsimonia. El silencio reina, de vez en cuando se ve violado por los gorjeos de las aves barranqueñas y por los sonidos de las herramientas que cortan la hierba crecida. Los trabajadores se esmeran en terminar de limpiar…