La alegría de vivir…

Aprendo de ustedes la infantil alegría de la vida

Radiante

Curiosa

En mis horas de sombra de duda de pequeñez ante la misteriosa existencia

Sus vocecitas

Sus risas sin por qué

Sus ingenuas preguntas

Ingeniosas pequeñas historias

Me dan luz

Y sonrío

Río nuevamente…

Superficial

Suelo juzgar un poco a quienes fotografían comida. Cómo algo superficial, simple, escaso de alma.

No había caído en la cuenta, de que esté simple acto tiene algo de emotivo, de profundo y quizás hasta de espiritual, para quien lo hace.

En mí, que yo lo haga, seguirá siendo así, un acto vacío pero respetaré la felicidad de otros al fotografiar eso que les da profundo placer.

Buen provecho.

Menú: sopa azteca y frappé de nuez con Baleys…

Palomas

9 grises palomas picotean el suelo

Distraídas ignoran al resto del universo

Una mujer fuma en la banca

Sombrero blanco en sus piernas

TQM suena en mis audífonos

Gente esperando gente andando

Conversan callan piensan hacen muecas

Hay fotografías que no se toman

Se esbozan en el trazo de un poema

Y nada más

Nuestro tema.

¿Qué hacemos hablando de enfermedades, de muertes y de no muertes? De síntomas y de no síntomas, de medidas de cuidado, de realidades y falsedades inventadas por el Estado. Este se ha vuelto nuestro tema. Cariacontecidos porque a la abuelita recién la internaron en un hospital. Y porque hay otros miembros de la familia que afirman estar infectados… Total que este año dedicamos pocos minutos a mirar los atardeceres de verano, las hermosas lluvias, las flores húmedas, la poesía.

Permanecemos en casa… Lo más que se puede. Afuera la naturaleza hace los mismo hermoso de siempre, ignorando la dichosa pandemia.

Nota final: Guadalajara, México vive momentos difíciles. La pandemia se ha vuelto cercana, todos sabemos y somos cercanos a menos a una persona que tiene los síntomas. No sé si sean reales los datos de los noticieros, pero conozco a menos a diez personas que no confiaron en las instituciones de salud y tuvieron aislamiento en casa al tener síntomas similares al virus. 😔😔😔.

Imagen de tormenta sobre la azotea de mi casa…

La más bonita de todas

Tenía 12 años cuando la vi por vez primera. Me pareció bonita y de alguna manera inalcanzable, yo tan tímido. Poco antes de mis 15, estaba enamorado de ella, me acerqué cuando tenía interés en su prima, la cosa con su prima no funcionó pero a cambió ella se convirtió en mi segundo amor. Recuerdo algunas respuestas del chismógrafo, que era una costumbre de adolescentes por aquel tiempo: signo Leo, fruta preferida la sandía, música de los Temerarios, Merata era su apodo de casa, 36040004 su teléfono, y vagamente recuerdo que le gustaba Omri, uno de mis amigos. Distinguida miembro del grupo que bauticé como las siete compas.

Durante un tiempo, al salir de la secundaria, eso era a las 12:40, tomaba el rumbo conveniente. Camión 153 y bajaba en Periférico. Luego me refugiaba detrás de un puesto de lámina, desde donde podía ver los camiones de diferentes rutas que llegaban. Gente bajaba, gente subía. Pero mis ojos y mi corazón esperaban por la 639, por esa misma hora ella bajaba, con su suéter verde y falda a cuadros y entonces fingía encontrarla casualmente y platicábamos hasta llegar a su casa.

De aquella amistad, o amor quizás, me robé un rizo suyo, ahora que lo pienso bien quizás era falso, era demasiado lindo, lo guardaba en una de mis libretas con verdadera devoción. En otra ocasión le pedí y me complació con una foto, vestida de colegiala y mirada de ángel. A veces, cómo cuando recibí esos obsequios que posiblemente a nadie más en su vida dio, pensaba que me quería y soñaba con hacerla mi novia. Sin embargo mi inseguridad siempre jugó en mi contra. Después de tantas pláticas debajo del sol de medio día, en calles polvorientas, una noche sucedió lo catastrófico.

Se acercó su pequeño hermano y me preguntó si me gustaba su hermana. Le dije que si. Y me dijo que también la gustaba un poco pero que mi manera de vestir no, que no era muy moderno. La escasez de ese entonces, la falta de seguridad, me hicieron desistir. La consideré vanidosa en lugar de decidirme a vestirme mejor y así se acabó mi decisión de enamorarla. A partir de ese día vino una decadencia, mi desilusión se convirtió poco a poco en desinterés. Y vino el turno de mi mejor amigo.

Alguien me dijo que el mechón de cabello que me obsequió era falso. Ese trozo de cabello que fue uno de mis dos tesoros, que guardaba celosamente, cambió de dueño quizás o lo tiré creyendo que era falso. Mientras que la fotografía también siguió un destino fatal. Todo comenzó cuando mi amigo Juanito la encapsuló en resina, entonces cobró un aspecto sepia y de cuadrada pasó a redonda. Y a mí lo cuadrado siempre me pareció más estético que lo curvo. Ya no era la foto brillante, vibrante, sus ojos habían perdido el destello intenso que tenían en un principio. Tiempo después cayó en manos de mi mejor amigo y no la recuperé, con lo “gandalla” que siempre fue. Se haberlos conservado, de haber sido consciente del peso del tiempo, los conservaría en una cajita marcada con su nombre.

Vino, después de las semanas de enamoramiento, la etapa de decadencia. Mi mejor amigo tuvo su turno y ella parecía corresponderle. Para sus 14 años, justo esa tarde varios amigos y yo entramos a un supermercado, juntos reuníamos unos pesos. Él era osado, su hermano se juntaba con los Bokers y él perteneció a los Villanos, lideraba nuestras travesuras, las burlas y todos lo respetábamos. Esa tarde tuvo las agallas de robar una tarjeta de cumpleaños del supermercado. Y se la regaló después de la fiesta de 14 años. A la que, por cierto, no fuimos.

Vino el verano de 1995, las vacaciones, después de las cuales la vida dio un giro: mi entrada a la preparatoria. Dejé de ver a las siete compas como antes. También a la más bonita de todas.

Un año después que yo, entró a la misma prepa que yo, y en alguna época, dos amigas y dos amigos, nos veníamos juntos desde la prepa a la colonia cada tarde al salir. Fuimos buenos amigos, a veces nos veíamos como parejas pero no, ya no había amor, sino una linda amistad. Para ese entonces el mundo se nos había abierto, para mí había más que siete compas. En ese tiempo ella me confesó que estaba enamorada de un chico cercano a nosotros, al que llamaba “Sueño”. Estaba lindamente enamorada. Pero al día en que escribo esto, 27 años después de ese enamoramiento suyo, el tal Sueño es un solterón, que camina sonriente, socializando bastante, se le ve feliz así… Cuando mi época de prepa finalizó, con mis premios y mi soledad, me alejé de nuevo y esta vez la separación duró cosa de 13 años.

No supe mucho de ella. Creo que estudió una carrera que no ejerció. Llegó a estar en el coro de la iglesia invitada por su mamá. No le conocí algún novio. Mi amigo al que recuerdo como su primer amor, terminó casado con su prima, la que fue mi novia antes, mal- llamada novia, por cierto y que no me causa orgullo haber querido.

Cuando me casé, compré una casita, que estaba a tres puertas de la suya. Ella tenía allí en su casa, un local de ropita usada. Frecuentemente acudíamos al local a comprar algunas prendas para las niñas. Ya no nos tratábamos de amigos, 13 años de separación borraron ese trato. Seguía soltera y siempre se le veía tranquila, amable, se le veía conforme con su soledad, con su soltería. Viví seis años en es casita, luego nos mudamos a esta casa donde escribo mis líneas.

El 4 de junio del 2020, a los 38 años falleció, al parecer no se supo cuál era en sí la enfermedad. Estos días están marcados por la pandemia del COVID-19, por la cuestionable gestión de AMLO, por la privación de la libertad de nuestro líder. No son tiempos óptimos para morir. Tuvo un velorio discreto, al menos no cremaron su cuerpo como a muchos otros. El 5 de junio sepultaron el cuerpo inerte, mi madre me dio el aviso de la triste noticia. Me pregunto si su alma que voló, se acuerda y completaría está nimia biografía.

Nota final: en 1994 fue lanzada la canción “La más bonita de todas”. Al años siguiente utilicé su letra para describir lo que sentía por ella en pleno enamoramiento. Fue su himno.

Te has portado mal. Partiste un corazón. Durante años intentas remediarlo pero todo está peor. Tú dices amar, pero dicen que no mientas diciendo que amas. Quieres hacer un intento más pero no tienes más ideas. Estás convencido de haber hecho todo y ese todo es mucho, por amor pero ahora lo has puesto en una caja que debes abandonar…

Debes reinventarte. Enamorar a quien estaba enamorado. Hacer eso que parece existir sólo en películas… Pero al menor intento de hablarle, de tocarle, de consentirle; surge la frialdad, el gesto de fastidio, la mueca de no te soporto y entonces dan ganas de…

De romper el detalle recién comprado, de dormir solo, de mantener distancia… Aún así, una llama leve pero encendida te invita a darlo todo, a lanzarte al vacío, a extender las alas y quitarle la venda de una vez por todas. Y de hacerle ver cuánto le amas pese a todos tus errores…

Lucidez

Me dio la sensación de despertar repentinamente para darme cuenta de que aún es tiempo.

Recordé la última vez que la vi, lo hermosa, lo tierna que era, angelical. No nos dijimos cuándo nos veríamos de nuevo, ni siquiera lo insinuamos, no había promesas, ni compromisos, ni nada. Tampoco nos dijimos adiós y en eso consistía la esperanza.

Y en ese repentino despertar me dije, nunca hubo un adiós, aún es tiempo… De dejarlo todo, de salir corriendo y buscarla. De arrodillarme frente a ella y, cómo en una comercial comedia romántica, decirle que es la última oportunidad de estar juntos. De decirle que lo sucedido en los años siguientes a nuestra última tarde no fueron en vano, que después de perderla soñé que tuve otra vida, que me casé, que tuve familia y no dejé de extrañarla. Que con nada deje de extrañarla.

Y en mi lucidez comprendí que a ella debe pasarle lo mismo, que también estuvo inmersa en un sueño en el que transcurrieron años. Y que, aprendiendo la lección, me diría un solemne sí.

Cuál fue mi impresión cuando en medio de la noche abrí los ojos. Mi habitación oscura. Yo 15 años después. Mi realidad. Suspiré. Seguí durmiendo.

La lejana lluvia…

Qué extraño? Deambular por calles mojadas de lluvia, entrar en librerías con olor a viejo, componer versos mentales que se diluyen al instante, retratar esa soledad con mi querida cámara… A través de la ventana veo la lejana lluvia y llega esta añoranza.