La lejana lluvia…

Qué extraño? Deambular por calles mojadas de lluvia, entrar en librerías con olor a viejo, componer versos mentales que se diluyen al instante, retratar esa soledad con mi querida cámara… A través de la ventana veo la lejana lluvia y llega esta añoranza.

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Vaso de café

Siempre será tu vaso de café el que esté al lado del mío.

Te vi y te elegí para esto…

Para que seas tú a quien pregunte: ¿de qué sabor lo quieres? ¿frío o caliente?

Para explorar cada rincón, cada sabor a café, para esto compartimos la vida… y con degustar todos los sabores del mundo en tanto nos miramos tenemos bastante.

El resto son vidas extras.

Nostalgia

La tarde se deslizó suavemente entre los dedos del tiempo.

Café y miel. Las vocecitas y risas resonantes. Rock en español. Detrás de la reja, los transeúntes. La roca del templo del Carmen, su torre erguida como soldado. El naranjo… en el mismo sitio de hace años, las naranjas madurando.

También pasaron los fantasmas, los murmullos de otrora, los silencios. Sin que yo lo sepa, ellos viven otra realidad, mi otro yo sigue su camino. Para él la tarde no transcurre, de su mochila saca una fotografía y construye un altar. Tan intenso es el momento que se detiene el tiempo, se hace eterno y lo único que fluye son los fantasmas que mi otro yo diseñó en sus soledades.

Ahora me levanto, sigo mi inexorable transcurrir, aquí se queda el naranjo, testigo mudo de la tarde de hace siglos…

Por donde vivo también hay atardeceres…

Soy muy dado a soñar. Cuando se invente la impresora de imágenes mentales verán que cosas raras y mágicas inventa mi cerebro mientras duermo…

Por ahora contaré que de lo más frecuente que sueño es que estoy ante una imagen única, digna de una fotografía impresionante. Pero siempre hay un problema con la cámara: o no la traigo conmigo o algo no le funciona… Qué decepcionante son a veces mis sueños.

Una de las cosas que más valoro cuando se trata de fotografiar es estar en el momento adecuado en que ocurre algo prodigioso.

Ayer varios factores se alinearon y surgió esta imagen, era cierto lo que me dijeron justo hoy: donde vivo también hay atardeceres y he podido contemplar uno en el momento preciso.

La vida es flor…

A sus cuarenta y tantos, la vida de la hermana Milca llega a su descenlace. Mientras los familiares despiden su cuerpo en una solemne ceremonia, mientras la esperanza, resignación y llanto forman parte del triste momento…

Dos pequeñas niñas, inocentes, levantan flores del césped, hermosas flores de un aroma que más tarde impregnará toda la casa, no saben que otras vidas terminan mientras las suyas recién comienzan… y continúan jugando mientras la suave tarde transcurre.

Café de estío

Una tarde…

Un café…

Las nubes del estío…

Y un lugar que regala paz…

Lo mejor… tú…

Y contigo la sonrisa, la calma, la alegría tuya.

Aún camina conmigo, resta algo de vida y es menester tu compañía.

Ruinas

Ciudad de ruinas, ciudad en ruinas. A cada paso el aire solano te roba una partícula de polvo, de pintura, la esquina de una letra, la lozanía de un cartel, de un mural. Se diría que es nada lo que te tumba el tiempo en cada exhalación, el problema es que el tal no para un instante de respirar, incansable, implacable. No le culpes, el también cumple una ley ajena, también le llega el olvido.

Ciudad de trozos, de trizas, como mi mente: collage de recuerdos cosidos con tela de araña. En tu olvido, eb tu soledad que se va quedando desnuda, andamos, imaginamos que vivimos y con ello tenemos bastante…